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Cooperación Internacional para el Desarrollo en México
México en el sistema de la Cooperación Internacional para el Desarrollo
Mtra. Citlali Ayala Martínez
Profesora investigadora del Instituto Mora
Nuestro país es considerado en la actualidad como un país de desarrollo intermedio, específicamente de ingreso medio alto, de acuerdo a la clasificación del Banco Mundial, y mencionado también como país o economía emergente. Diversa información proveniente de Banco Mundial, Banco de México, PNUD y CONEVAL, nos muestra una realidad socioeconómica diversa e inequitativa, reflejando las fortalezas nacionales, sus capacidades, pero también índices de pobreza y desigualdad preocupantes, cuyas causas no han sido adecuadamente atendidas y que siguen siendo un obstáculo para el desarrollo integral de la población.
Identificamos que la política económica y la política exterior mexicana superior a las últimas dos décadas han situado al país en organizaciones internacionales y foros de cooperación económica (APEC, ingreso al GATT/OMC y OCDE, entre otros) que lo colocan en un nivel intermedio de desarrollo y le han proporcionado diversas ventajas desde la óptica de la liberalización comercial y financiera, promovida por una intensa inserción en la economía de mercado abierto; pero que también ha ocasionado significativas pérdidas como receptor de cooperación internacional.
Aunado a lo antes dicho, México es considerado una país que ha mantenido cierto dinamismo internacional, participa en los procesos políticos y económicos y está vigente en los debates del diálogo político y apertura comercial; en términos de cooperación para el desarrollo, es un país que procura mantenerse al día frente a los nuevos temas de la “arquitectura” del sistema de cooperación internacional, adoptando las medidas internacionales para el combate a la pobreza y apegarse a las políticas globales. No obstante su experiencia, su desarrollo y su fortalecimiento como donante y receptor, se confía en que pueda desarrollar amplias capacidades como nuevo donante de cooperación internacional. Al mismo tiempo, se esperaría que sepa defender las causas y debilidades nacionales que justifican la continuidad de la demanda de cooperación.
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Una fotografía socioeconómica de México, país de renta media
Los rasgos socioeconómicos del país muestran un país con altibajos: un crecimiento que relativamente sostenido pero que se ha estancado, que todavía es vulnerable a los resultados de la reciente crisis económica y está sujeto a la recuperación de la estabilidad financiera internacional; presenta déficit en el comercio exterior pese a los numerosos acuerdos comerciales y mantiene una alta dependencia del comercio con Estados Unidos; un paulatino incremento en la deuda externa, mantenimiento de la esperanza de vida; incremento del desempleo, a lo cual se puede apuntar una proyección creciente en el corto plazo causado por medidas gubernamentales de cierre de instituciones públicas. No obstante su experiencia, su desarrollo y su fortalecimiento como donante y receptor, se confía en que pueda desarrollar amplias capacidades como nuevo donante de cooperación internacional. Al mismo tiempo, se esperaría que sepa defender las causas y debilidades nacionales que justifican la continuidad de la demanda de cooperación.
Con base en una serie de documentos, estudios y estadísticas realizadas en México sobre su situación económica y cómo se traduce en términos sociales –y que se puede ser consultado de forma amplia en este mismo sitio-,, se puede asumir que uno de los problemas más importantes del país es la desigualdad en la distribución de la riqueza, entre otros (migración, desempleo, inseguridad, tráfico de armas y drogas, etc.), pero que los componentes del índice de desarrollo humano muestran una importante privación del acceso a bienes y servicios que satisfagan las necesidades fundamentales de los individuos: vestido, alimentación, educación, vivienda digna. Asimismo, el componente “local” demuestra ser un factor clave en las estrategias de desarrollo y sobre todo en las políticas de cooperación si se desea realmente lograr una pertinencia y eficacia de la cooperación para el desarrollo y el combate a la pobreza. Indudablemente se quedan fuera de estos comentarios otros temas clave que inciden en el desarrollo, como son la inseguridad humana, la gobernabilidad y el desarrollo de género, pero que son abordados en otros trabajos de este Observatorio de la Cooperación Internacional en México.
Es evidente que, pese al nivel de ingreso medio alto que acerca a México al grupo de países de ingreso alto donde se ubican países como Francia, Malta, Nueva Zelanda y Portugal, no se puede pasar por alto la convivencia de una serie de situaciones propias de países de ingreso medio bajo y bajo, todavía prioritarios para recibir ayuda.
Un país cuyos diez municipios más pobres tienen el IDH equivalente a países de la región de África Subsahariana, y donde el 31% de su población vive en situación de pobreza -hablando de aproximadamente 33 millones de personas-, y 4.8% de la población vive con menos de 2 dólares al día*, no pueden quedar exentos de la diversidad de apoyos, instrumentos y fuentes de la cooperación internacional, siempre y cuando, en paralelo a ésta, exista un trabajo de gestión de política pública que atienda el combate a la pobreza y sobre todo a la reducción de la desigualdad de ingreso.
* Referencia correspondiente al periodo 2000-2007, según el Informe de Desarrollo Humano 2009 del PNUD.
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El carácter dual de México en la cooperación internacional
La estructura económica y las decisiones políticas los últimos 20 años del siglo XX, ubicaron a México en la posibilidad de ser clasificado como una economía fuerte, con ingresos per cápita altos, aun cuando las crecientes desigualdades al interior, condenaran a miles de personas a vivir en la miseria.
La caracterización de México como donante cuenta con una trayectoria más fácil de identificar y explicar, pero es la fotografía nacional la que merece ser analizada a detalle, con la finalidad de explicar el tipo de cooperación que México requiere. Como receptor, podemos decir a grandes rasgos que las áreas prioritarias pueden ser temáticas (pobreza, desigualdad, desarrollo rural, educación, empleo, etc.), y en términos de cooperación para el desarrollo se pueden identificar índices de pobreza alimentaria, de capacidades y de patrimonio, que son los nichos de oportunidad donde la cooperación internacional puede coadyuvar a subsanar el subdesarrollo.
Como receptor de cooperación, una de las vertientes más consolidadas es la cooperación técnica, la cual proviene de donantes bilaterales y multilaterales, enfocados a “fortalecer las capacidades internas, incorporar tecnología de vanguardia y coadyuvar al desarrollo social de las regiones y grupos más vulnerables del país. Esta cooperación incluye cada vez más elementos de coparticipación, cofinanciamiento y autosostenibilidad, y ha generado también la vertiente de cooperación conjunta hacia terceros países o cooperación sur-sur.” (DGCTC, 2009) También se recibe cooperación muy significativa en la vertiente económica, la cultural y la educativa, lo cual podrá observarse a detalle en el trabajo de este Observatorio de la Cooperación Internacional en México.
Como oferente o donante de cooperación, nuestro país destina la mayor parte de sus recursos humanos, técnicos y financieros a los países de la región de Centroamérica y el Caribe, dirigidos a áreas de trabajo técnico, de fortalecimiento institucional, desarrollo de capacidades y ayuda humanitaria, así como preparación para la prevención en casos de catástrofes naturales.
Por lo anterior, se reconoce a México como un donante de cooperación dinámico en su región geográfica inmediata, pero que ha perdido importancia estratégica en los últimos años; no obstante, tiene gran potencial para ubicarse en la región como economía abierta y como donante. Se observa también que los compromisos internacionales empujan y tienden a que los países emergentes y países de renta media, adquieran mayor responsabilidad política, financiera y operativa en cuanto a ser plenos donantes de cooperación para el desarrollo. Es importante ser cuidadosos con esta tendencia, pues al ser considerado un país contribuyente neto, se reforzaría la definición del papel de México, pues “hace falta concentrar las líneas de acción en un plan nacional de cooperación al desarrollo, con una política de Estado en la materia y, sobre todo, contar con el andamiaje institucional, jurídico y de capacidades humanas que sustente una estrategia de país adecuada a México y a los cambios del sistema de cooperación internacional.” (Ayala y Pérez, “Balance”, 2009)
La información específica al respecto es amplia, por lo que ahora mismo sólo estamos al inicio de esta discusión, partiendo de la situación nacional y la perspectiva hacia el futuro.
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