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La pobreza y la desigualdad son dos de las problemáticas centrales dentro del sistema de cooperación internacional para el desarrollo. La mayor parte de las iniciativas provenientes de los actores y agentes de la cooperación se enfocan en programas y proyectos que tienen como objetivo mejorar las condiciones de vida de las personas. . En el caso de México y su composición social, que lo mismo tiene comunidades marginadas que grandes ciudades, la desigualdad -ya un reto a enfrentar por sí mismo-, es una dimensión que agrava la pobreza; el trabajo que se realiza a través de la cooperación internacional es un elemento que abre posibilidades tangibles para mejorar la vida de las personas. Para una perspectiva más amplia al respecto, puede consultar el siguiente link:
Pobreza y desigualdad en la Cooperación Internacional
Diana Delgadillo Ramírez El tema de la pobreza se encuentra presente en todos los debates internacionales, en las agendas nacionales de casi todos los países del mundo –ya sea como una problemática nacional o como una forma de colaborar con una tarea a enfrentar por otros gobiernos-, y casi siempre en términos de ayuda. En todo caso, la pobreza es identificada como uno de los más grandes retos de la comunidad internacional, ante la existencia de personas pobres en cualquier país, no importa si es considerado como un país con altos o bajos ingresos. La situación de pobreza que enfrentan miles de personas ha influido en la movilización de grandes sectores de población en el ámbito internacional; la lucha contra ese fenómeno se ha presentado como un reclamo no sólo de quienes la experimentan, sino también de quienes consideran que su existencia contraviene a la propia existencia del ser humano. Se hace referencia a argumentos humanitarios, que establecen que a pesar de los grandes avances tecnológicos o de salud y a la enorme generación de recursos, en la actualidad aún hay personas que mueren por hambre, por enfermedades curables y por falta de acceso a servicios básicos. La pobreza es una problemática generalizada –que no homogénea, debido a la complejidad que representa su definición-, las respuestas que han perfilado, también han estado marcadas por la existencia de iniciativas que se basan en estrategias muy variadas. En lo que respecta a la desigualdad, se trata de una problemática asociada con la pobreza –que de ningún modo significa que sean o que representen lo m ismo-, que por sí misma constituye también un fenómeno que requiere de atención aparte. Está ampliamente relacionada con el acceso a recursos y a espacios a los cuáles las personas tienen un acceso inequitativo y que genera dinámicas de marginación y exclusión, lo que a su vez tiene repercusiones negativas en las condiciones de vida de un grupo humano. Tener un diagnóstico de la situación de pobreza y desigualdad en México resulta complejo debido al número de variables que inciden en la problemática. Interesa en particular su relación con el tema de la Cooperación Internacional para el Desarrollo –CID- y con el tipo de acciones que los diversos actores emprenden desde la perspectiva del combate a la pobreza y la desigualdad. ¿Cuál es el balance de estas acciones? ¿Qué tan eficaces han resultado? Este análisis es justamente el objetivo del Observatorio a manera de punto de partida para establecer referentes en cuanto a lo que sucede con la pobreza y la desigualdad en nuestro país y el papel que tiene la cooperación internacional para el desarrollo al respecto.
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Conceptualización de la pobreza
La pobreza hace referencia a
una condición de las personas que experimentan una o más carencias en algún momento
de su vida, tanto en el ámbito grupal como en el individual, específicamente en
términos de los satisfactores necesarios para sobrevivir. Sin embargo, la
pobreza no sólo hace referencia a la falta de ingesta de una alimentación
básica o al hecho de no tener enfermedades –que son aspectos muy importantes,
pero no los únicos-, sino que va tomando dimensiones más complejas en términos
de las variables que implica, sobre todo cuando la pobreza tiene que ver con la
falta de realización de las personas que tienen deseos, aspiraciones y
capacidades potenciales. La existencia de conceptos es extremadamente amplia, lo que tiene que ver con la naturaleza de aquél que la formula, pero que está ampliamente relacionada con la disciplina de la Economía, en términos de la cantidad de ingresos. Sin embargo, existen otras formulaciones que buscan resaltar aspectos menos tangibles en términos materiales, por ejemplo lo que establece el Programa de las Naciones Unidas, en sus Informes de Desarrollo Humano: - “La
pobreza significa que se deniegan las oportunidades y las opciones más fundamentales
del desarrollo humano: […] vivir una vida larga, sana y creativa u disfrutar de
un nivel decente de vida, libertad, dignidad, respeto por sí mismo y de los
demás.” (PNUD, 2007)
Sin embargo, la pobreza no tiene una sola
definición, ni una causa única que la origina o una sola forma de abordarla y
combatirla. Esto se manifiesta claramente cuando una institución como el BM o
el PNUD, al pasar del trabajo constante y cotidiano de tantos años, modifican
su apreciación respecto del fenómeno. Sin embargo, sí es posible hablar de
ciertos elementos comunes a partir de los cuales es posible identificar
variables compartidas cuyos matices abren el abanico de posibilidades para
determinar qué situaciones caen en la clasificación de pobreza; el punto de
partida es la carencia, determinar de qué y en qué medida se considera
necesario, es lo que hace la diferencia.
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Conceptualización de la desigualdad
A diferencia de lo que
ocurre con la noción de pobreza y el impacto que ésta tiene en el ámbito
internacional, el tema de la desigualdad ha ido captando interés en
los últimos años especialmente en regiones como América Latina, la más desigual
del mundo. La naturaleza de las políticas encaminadas a reducirla sigue siendo
un tema difícil de abordar, ya que hay poco consenso sobre la forma en que se
entiende y se mide. La desigualdad se define en
términos de las diferencias y contrastes en cuanto al acceso a recursos
económicos. De hecho, el tratamiento que se le ha dado desde las posturas de
los diferentes actores del sistema internacional es de cuño relativamente
reciente en comparación con lo que se ha dedicado a la pobreza; desde la
academia la desigualdad es un tema recurrente; en los gobiernos nacionales este
tema es mencionado en todos los discursos, en programas y proyectos. Dentro de
las organizaciones internacionales, el tema también forma parte de los
planteamientos teóricos, pero al igual que en el caso de los gobiernos, las
acciones concretas se basan en programas y proyectos que tienen que ver más con
la disminución de la pobreza que con la de la desigualdad. Ello no quiere decir
que esta temática sea nueva o que nunca antes se hubiera abordado: el reparto
de recursos es inequitativo, por lo que se convirtió en una preocupación
central el aumentar la producción y generación de esos recursos, y se dejó a un
lado la forma en cómo se repartirían entre la población, lo que coincide con las
repercusiones provocadas por el capitalismo clásico identificado con la acumulación
de recursos en pocas manos. Al respecto, la cantidad de recursos producidos a
nivel global resultaría ser suficiente para la población mundial, de no ser por
la existencia de estructuras nacionales e internacionales que promueven esa
concentración. La región de América Latina
es considerada como la región más desigual del planeta debido a que, la
distribución de la riqueza está marcada por una estructura social jerárquica,
en la que pocas manos concentran la mayor parte de los recursos y es producto
de una situación histórica sumamente arraigada, además de ser resultado de la
propia dinámica económica global. En el caso específico de México, de acuerdo
con datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática
(INEGI) obtenidos a partir de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los
Hogares (ENIGH, 2008), la población más pobre poseía
27.6% de los ingresos totales del país en 2006 y para 2008 se redujo a 26.7%.
En contraste, el 10% de los mexicanos más ricos concentraron 35.7% de los
ingresos en 2006 y que para 2008 creció a 36.3%. Las diferencias
entre grupos sociales aumentaron de forma considerable, agravando aún más la
situación de personas que ya de por sí estaban en desventaja. De hecho, la
mayor parte de las políticas, de los proyectos y programas que pretenden
abordar el tema de pobreza, no necesariamente incluyen de forma directa el tema
de la desigualdad, salvo en los casos que se plantean iniciativas que fomenten
la producción y el ingreso, como si ese aumento significara de forma inmediata
y automática su distribución. Y lo mismo ocurre tanto en el nivel federal en el
caso de México, como en cuanto a los programas y proyectos de cooperación
internacional que se realizan en el país. La desigualdad agrava aún
más las condiciones de pobreza, porque significa que si una persona o grupo no
tiene acceso a recursos, a espacios para desenvolverse, difícilmente podrá acceder a oportunidades que le permitan moverse
en su entorno e incluso, modificar las condiciones que le son desfavorables. SI
no tiene recursos suficientes no tendrá una alimentación adecuada, ni servicios
de salud y educación, lo que termina por perpetuar el ciclo de la pobreza en el
que se encuentra. De ahí que las acciones y programas nacionales así como los
auspiciados por los diferentes actores de la CID, tendrían que estar enfocadas
a la búsqueda de medidas que reduzcan las desigualdades- Desafortunadamente son
pocas las ocasiones en que esto ocurre, porque se hace mayor énfasis en
indicadores como el crecimiento del PIB, que en disminuir la brecha entre ricos
y pobres.
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Medición de la pobreza y la desigualdad
Aún cuando el tema de la
definición de la pobreza no está agotado, su identificación conceptual se da de
forma automática a través de criterios de cuantificación, bajo la premisa de
que aquello que se puede medir se puede
modificar. Ello entonces abre la posibilidad de agrupar los diferentes
conceptos que existen a partir de la determinación de las causas de la pobreza,
de sus manifestaciones y de las formas de combatirla. Medir la pobreza, se
convierte casi en el único criterio para establecer dónde, cómo, cuándo y bajo
qué circunstancias es que existe como fenómeno o como característica de un
grupo social determinado. Por ello muchos gobiernos y organizaciones sociales
locales, así como de organismos internacionales, se han enfocado en la creación
de indicadores y estadísticas, referentes numéricos que establezcan quién es
pobre, qué tanto lo es, dónde se ubica y de qué carece, a fin de formular
políticas públicas dirigidas a disminuir la incidencia de la pobreza en una
población determinada-. Respecto de las formas específicas de medición, en este espacio mencionamos los enfoques que concentran la mayor parte de las aproximaciones cuantitativas a la pobreza: el enfoque directo de subsistencia, el enfoque indirecto o de necesidades básicas, y por último, el enfoque de capacidades. En cuanto a la medición de la desigualdad, la fórmula más usada para
medir la desigualdad es el coeficiente de Gini, indicador que mide las
diferencias en la posesión de bienes y en la captación del ingreso, aunque
puede ser utilizado para medir casi cualquier relación de distribución
desigual. La medida puede estar entre 0 y 1, donde 0 es la distribución
perfecta en la que todos tienen los mismos ingresos y el 1 es cuando una
persona posee todos los recursos y el resto nada; es el referente cuantitativo
por excelencia y tiene amplia aceptación para este tipo de mediciones, aunque
también existe el índice de Atkinson, el índice de Theil, el índice de Hoover,
la comparación interquintil o la varianza logarítmica, medidas todas basadas en
la cuantificación, comparación y distribución de ingresos. [1] Además en los últimos años
se ha adoptado una preocupación por la desigualdad en el tema de oportunidades
para los grupos humanos. Fomentar la existencia de equidad en las oportunidades
que tengan los individuos dentro de una comunidad origina situaciones que
permitan un desarrollo dentro de esa comunidad, sin conflictos ni descontentos.
Ello no quiere decir que se deban tener los mismos resultados –es decir que
sean iguales-, porque éstos dependerán de las personas y su desarrollo laboral
o social, de sus capacidades, aspiraciones y deseos por mencionar algunos. Como una
problemática relacionada con la pobreza, la desigualdad es una agravante en las
condiciones de vida de una persona, junto con la marginación o la exclusión. Lo
cierto es que dentro de los planes y proyectos puestos en marcha en México, la desigualdad no está presente de forma
explícita, aunque sí se trata de iniciativas que buscan revertir la pobreza; lo
mismo ocurre con la desigualdad dentro de los proyectos de desarrollo puestos
en marcha con recursos de la cooperación internacional; las propias iniciativas
de organismos como el BM o la ONU no tienen una aproximación específica al tema
de desigualdad, sino que la ven resuelta a través del aumento en la cantidad de
ingresos–lo que de hecho es una estrategia para incidir en la disminución de la
pobreza-, pero ello no implica que atiendan de manera directa a la desigualdad.
No existe una política que indique la forma como se repartirán los recursos,
para no dejarlo todo a la dinámica del mercado y de las ganancias acumuladas
por quienes poseen los medios de producción.
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Pobreza y desigualdad en México
La pobreza y la desigualdad
en México son dos dinámicas sociales profundamente arraigadas en la población;
la composición social provoca la existencia de desigualdades en cuanto a la
repartición de ingresos, al acceso a bienes y servicios; incluso existen esas
diferencias en cuanto a la posición diferenciada que las mismas personas
ocupamos dentro de la sociedad. Debido a que una gran parte
de la población vive en condiciones poco favorables para desenvolverse en su
entorno, lo que la ubica como pobre, el tema se convierte en prioridad
nacional, tanto para el gobierno federal como para la sociedad misma; además se
inscribe en una tendencia que alcanza al mundo entero: el aumento de personas
con ingresos bajos, que incluso viven en riesgo de ver afectadas sus
condiciones de vida, debido a la falta de acceso a servicios de salud,
alimentación precaria, entre otros. En el marco de las acciones
de Cooperación Internacional para el Desarrollo, el contexto nacional sobre la situación de
pobreza y desigualdad aporta elementos para saber cuáles son las áreas y los
estratos de población que históricamente han quedado desprotegidas, así como
saber cuáles son las tendencias actuales, qué tipo de iniciativas se han puesto
en marcha y hasta qué punto han tenido una incidencia favorable para la
población. Con antecedentes que vienen desde principios del siglo XX, desde los años ochenta, la situación nacional enfrentó varios momentos críticos
en términos económicos, políticos y sociales, provocados por las decisiones
económicas internas pero también por el contexto internacional que imperaba (la
crisis de la deuda en los ochentas o el desplome financiero global a finales de
la década de los noventas, por mencionar sólo algunos momentos relevantes). Previo a ese momento, México tenía una situación que si
bien no puede ser vista como excelente, le representaba una cierta estabilidad
que permitió la construcción de instituciones y políticas en torno de la
reducción de la pobreza en el país. Con el cambio en el sistema internacional y
en el marco de un sistema neoliberal globalizado, la economía nacional ha
experimentado situaciones adversas que han incidido en la vida de las personas,
toda vez que el número de personas que viven en pobreza resulta cada vez más alarmante. Vale la pena además señalar
que existen dos procesos que afectan la vida de las personas: una es la
disminución en términos de ingresos por concepto de remuneración en el mercado
laboral; por el otro está la disminución de servicios públicos, relacionado con
la falta de capacidad económica estatal y con decisiones tomadas por el Estado
en cuanto a la distribución de los recursos, lo que provoca que esa falta de
capacidad económica esté relacionada con un sistema tributario que no busca la
eliminación de la desigualdad. Lo anterior está relacionado con la afectación hacia las condiciones de
vida de la población, lo que por sí misma es una forma más de generar cambios
en las condiciones de vida relacionadas con la pobreza.
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