Breve caracterización de México como país receptor, donante y asociado
En el ámbito de la cooperación para el desarrollo, específicamente en el tema del financiamiento internacional, México ejecuta su cooperación a partir de tres vertientes: como receptor; como donante y como asociado. En estos tres papeles se han definido como lineamientos la complementariedad, la autosustentabilidad y el cofinanciamiento, con la finalidad de manejar de forma más eficiente los recursos (Soria, 2008: 66). México como receptor México ha sido receptor por varias décadas y continúa a la fecha recibiendo ayuda del exterior, tanto de países que son miembros del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), como países no miembros de dicho Comité. También recibe ayuda de organismos multilaterales (agencia de Naciones Unidas, Organizaciones Financieras Internacionales, bancos de desarrollo regionales, fundaciones, etc). Entre sus principales donantes se encuentra el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, Estados Unidos, Japón, España, Francia, Alemania, Canadá y la Unión Europea. Sin embargo: “Actualmente, México vive un contexto en el que comienza cada vez a ser considerado menos prioritario como país receptor. Cada vez es más difícil que las organizaciones civiles tengan acceso a donativos por parte de gobiernos extranjeros, así como la academia o el sector gubernamental. Aunque cabe señalar que este último sector, sí es un candidato tradicional y cada vez más activo de los créditos de la banca de desarrollo” (Cruz, 2008: 148). Lo anterior se debe a que existe cierta confusión de que México está dejando de ser un país receptor por ser país de ingreso medio alto, por tener acuerdos comerciales con otros países y regiones desarrollados, o incluso, por ser miembro de la OCDE, organismo donde se encuentran las naciones más industrializadas del mundo, pero sobre todo, por el papel que ha ejercido como país donante. México como país donante
Si se considera su actividad, a partir del número de proyectos en materia técnica y científica ejecutados por vertiente, México ha pasado en dos décadas de ser predominantemente receptor a preponderantemente oferente de cooperación. Al igual que otros países donantes, ofrece financiamiento de manera bilateral y multilateral. En la primera modalidad, destina su cooperación, principalmente a países latinoamericanos. En cuanto a la segunda, lo hace a través de la participación en organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y sus diversas agencias y fondos especiales. Su política de oferta de cooperación se ejecuta fundamentalmente con Centroamérica. El 80 por ciento de los proyectos de cooperación técnica y científica ejecutados por vertiente es con los países del istmo; alrededor de 12 por ciento es con países del Caribe y 8 por ciento con otros países de América Latina (Soria, 2008: 68). Sin embargo: “El país no ha consolidado su papel como oferente –o donante emergente– debido, principalmente, a que los recursos que destina a la cooperación son limitados e insuficientes; ésta continua realizándose a través de un gran número de acciones dispersas que en muchos casos son poco relevantes; se basa principalmente en recursos no reembolsables y no hay una clara complementación con otros instrumentos de financiación para el desarrollo. Así, su impacto, difusión y visibilidad en los países receptores es mínima”. (Ibid: 25). México como país asociado El financiamiento de la ayuda que otorga México, muchas veces se da en conjunto con otros donantes de los países desarrollados, dando lugar a lo que se conoce como cooperación triangular: “La cooperación triangular es una modalidad de la cooperación internacional para el desarrollo, en la cual se rompe con el esquema clásico donante-receptor, y tres actores entran en una asociación para lograr metas comunes de desarrollo. Un país desarrollado aportará los recursos financieros, el país de desarrollo medio la capacitación y experiencia, y el tercer país será el que tenga las necesidades de desarrollo. Esta modalidad beneficia a las tres partes: el país desarrollado transferirá más fácilmente su tecnología; el de desarrollo medio tendrá más recursos financieros para hacer llegar su cooperación, y el país en desarrollo adquiere más fácilmente el apoyo brindado”. (Pérez, 2004: 3). Tomando lo anterior como referencia, la cooperación que México aporta a Centroamérica es en gran medida resultado de la cooperación triangular. Es decir: “los recursos (materiales, financieros y/o en especie) destinados provienen de otros países u organismos multilaterales, son administrados por México y finalmente aplicados en los países centroamericanos” (Cruz, 2008: 131). Es importante señalar que dentro de este esquema, los países donantes con los que México se ha asociado principalmente son España, Francia, Japón y Alemania. Para mayor detalles sobre este tema véase el documento: "México en el sistema de la Cooperación Internacional para el Desarrollo" Link: http://www.observacoop.org.mx/DetalleDocumento.php?id_documento=148 Fuentes de información: Pérez Rodríguez Ernesto (2004), Alcances y retos de la Cooperación Triangular México – Japón – Centroamérica, Tesis de Maestría en Cooperación Internacional para el Desarrollo, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora: México. Cruz García, Neydi (2008), Evolución de la ayuda oficial al desarrollo: los retos para México y un análisis de su papel como receptor de 1960 a 2005, Tesis de Maestría en Cooperación Internacional para el Desarrollo, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora: México. Soria Morales Ernesto (2008), “La política mexicana de cooperación internacional para el desarrollo en el periodo 1988-2007: propuestas para la construcción de una política integral”, en Beatriz Schmukler, et al. Cooperación Internacional para el Desarrollo en México. Hacia una agenda participativa, Instituto Mora-Porrúa: México.
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