Cooperación Internacional y Derechos Humanos en México
Mónica Gabriela Alanis
Rojas En materia de DDHH, México ha
planteado el tema como una prioridad incluso dentro de sus planes nacionales de
desarrollo; es signatario de todos los instrumentos internacionales de DDHH y
ha ratificado casi su totalidad (con algunas excepción como el Protocolo Adicional
a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949 relativo a la protección de
las víctimas de los conflictos armados sin carácter internacional -Comité
Internacional de la Cruz Roja, 2009-) y; destina un presupuesto anual a su
Comisión Nacional de DDHH (912,500,000 de pesos –CNDH 2009-) superior al que la
Asamblea General otorga a la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas
para los DDHH (750,230,000 de pesos –OACNUDH 2009-) para su ejercicio
internacional. A pesar de estos loables
esfuerzos, aún quedan pendientes de incluir y reconocer dentro de la agenda
nacional varios problemas y cuestiones relacionadas con derechos fundamentales
básicos. La mayoría de estos pendientes, ya han sido reconocidos por distintas instituciones
gubernamentales y no gubernamentales. Los mismos han sido referidos en
el Informe Periódico Universal que México entrega al Consejo de DDHH de
Naciones Unidas; por la sociedad civil en diferentes documentos entre los que
destaca el Informe alternativo de Amnistía Internacional al examen universal y
el Informe Anual de Human Rights Watch; por organismos autónomos como la
Comisión Nacional de Derechos Humanos en sus informes anuales; por organismos
internacionales como los comités de los instrumentos de derechos humanos en sus
recomendaciones a México y; por la
propia realidad nacional con movimientos sociales como lo es el Ejercito
Zapatista de Liberación Nacional. En este sentido la cooperación
internacional ha sido determinante para que los derechos humanos sean parte de
la agenda nacional y para el fomento de circunstancias adecuadas para su
aplicación. Los donantes exigen el desarrollo de proyectos con enfoque de
derechos humanos, dan prioridad a acciones dirigidas a su consecución, y
constituyen una importante fuente de recursos para organizaciones de la
sociedad civil dedicadas al tema, pero sobre todo, porque impulsan procesos
encaminados a la solución de las problemáticas desde la raíz, rompiendo con
esquemas dirigidos a palear los síntomas del subdesarrollo como la pobreza y no
sus causas.
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