Durante los años recientes, el sistema de cooperación internacional para el desarrollo ha experimentado una serie de cambios en cuanto a la forma de abordar las problemáticas sociales que afectan a la población. Respecto de la problemática de la pobreza, el diseño de programas y la ejecución de proyectos se ha moviendo entre planteamientos de focalización y universalismo, buscando hacer mucho más eficiente y efectiva la ayuda otorgada.
Ambas posturas guardan ventajas y desventajas al respecto, sobre el dilema entre una y otra. También se han abierto nuevas líneas de discusión que establecen que existe un dilema entre ellas, ¿realmente es así? ¿se trata de posturas contrarias? ¿son enfoques que siguen respondiendo a las necesidades actuales? ¿cómo hacer que los programas sociales sean efectivos y que por lo tanto, los recursos gastados de la cooperación internacional, tengan un impacto favorable?
